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Ser madres lesbianas: nuestro deseo para el 2018

Llega Diciembre y una vez más, comienzan a rondar por nuestras cabezas nuevas metas y propósitos que cumplir. Ser madre lesbiana el año que viene es uno de los deseos que nos hemos propuesto cumplir, pero no el único.

Comenzar el gimnasio, pasar más tiempo con la familia o hacer una buena acción son otros propósitos; pero, sin duda, tenemos una meta principal: ser madres, las dos, en 2018. ¿Por dónde comenzamos?

 

Elegir el método

Ya sea junto a nuestra pareja o como madre soltera, encontramos diversos tratamientos para conseguir el embarazo. La inseminación y la fecundación in vitro son los métodos más conocidos, pero el ideal para parejas de lesbianas es, sin duda, el método ROPA. Con él, las dos conseguiremos ser madres biológicas de nuestro bebé: una como madre donante y otra como madre gestante.

¡Será una manera muy especial de dar este paso, que nos unirá más a nuestra pareja, y estaremos más cerca de ser madres lesbianas el año que viene!

 

Dudas y más dudas

Cuando vamos a tratar un tema que no conocemos, las dudas se apoderan de nuestra mente. Pero tranquila, todo tiene una respuesta. Por eso, queremos relajarte resolviendo esas pequeñas curiosidades iniciales que surgen en este emocionante proceso.

Todas las preguntas, tienen su respuesta. Nuestro objetivo está cada vez más cerca. Por eso queremos que nos escribáis para contarnos todas vuestras dudas.

 

Adaptar nuestra casa

Ya hemos comenzado el tratamiento, y llega el momento de planificar nuestro hogar.

Podemos buscar un lugar mayor en el que vivir, que se adapte a nuestra situación laboral, pero un poco más grande que el actual.  Pronto seremos uno más en la familia y habremos cumplido el objetivo de ser madres lesbianas el año que viene.

O bien podemos economizar el espacio, quedarnos donde estamos, eliminando una de nuestras preocupaciones actuales.

Además, todas nuestras relaciones sociales ya saben dónde vivimos, ¡será más fácil compartir los buenos momentos con vecinos y amigos!

 

 ¿Y en el trabajo?

La homosexualidad está cada vez más normalizada, aunque todavía no está todo hecho, ni mucho menos. Y con ello, algunas cosas tan esenciales como ser madres lesbianas.

Por eso, nuestro deseo de ser madres el año que viene estará presente pase lo que pase. Contar en el trabajo que estamos embarazadas debe ser algo normal. No debe suponerte un trauma, ni tampoco debes hacer tarjetitas informando a cada compañero.

¡La naturalidad es tu aliado!

 

El momento familiar

¡Las buenas noticias alegran a todo el mundo! Por eso todos estarán felices de ver que cumplimos ese deseo de ser madres lesbianas.

Estas fechas familiares son perfectas para dar a conocer nuestra decisión. Seguro que comienzan a surgir anécdotas y ese momento se convierte en un recuerdo muy emotivo de nuestras vidas.

Esto fue lo que les pasó a dos amigas que dieron el paso en la cena de Nochebuena.

¿Has pensado ya cómo explicarlo a los tuyos?

Nuestro deseo de ser madres lesbianas está a punto de cumplirse, más unidas que nunca, con muchas ganas. Se aproxima un gran año por delante, ¿qué más necesitamos para conseguir esa gran meta personal?

¡Vamos allá!


Lesmaternity-2016-12-21

Objetivo Navidad: comunicar que queremos ser madres

Las Navidades ya están aquí y nosotras nos planteamos: ¿cómo decirles a nuestras familias que queremos ser madres? ¿Cómo se lo van a tomar? ¿Lo aceptarán?

Nos encontramos en la Cena de Nochebuena y toda la familia está alrededor de una gran mesa.
Todos saben que somos lesbianas y a veces murmuran sobre nosotras. Por eso intentamos ser discretas, aunque actuamos con normalidad.

Las conversaciones entre unos y otros van sucediéndose. Nos vamos poniendo al día, ya que hace tiempo que no nos vemos. Y llega el momento en el que nos preguntan a nosotras. ¿Cómo decirles que queremos ser madres? ¿Tener un hijo, siendo lesbianas? ¿Es demasiado brusco en una cena como esta? ¿Con personas que abarcan tanto rango de edad? ¿Una noticia así, a todos a la vez?

Poco a poco, despacio, valor y adelante. “Nosotras queremos ser madres.” Incómodo silencio. “Si”, les dije, “sabemos que llevará un tiempo y es necesario un proceso de fecundación, pero queremos sentir lo mismo que vosotros. Sabemos que será una de las experiencias más maravillosas de nuestras vidas.”

Se mantenía el silencio. Miré a los ojos a mi pareja y sentí su apoyo. Ella me apretó la mano. Después miré a los ojos de mi madre. Noté el brillo de su mirada ante nuestra decisión.

Mi madre nos felicitó enseguida por la decisión y quitó hierro al asunto. Lo comentó con sonoras risas y arrancó las de los demás.
Respiré tranquila. La tensión desapareció. Poco a poco, fueron recordando anécdotas de sus embarazos y antojos.

“Ser madre es maravilloso”, decían, “¿pero cómo lo vais a hacer vosotras, en vuestra situación?”
Les explicamos que, hoy en día, una puede ser la madre genética y otra puede ser la madre gestante, de forma que las dos pondremos una parte nuestra en el futuro hijo. Es decir, les hablábamos del Método ROPA.

Asombrados con lo que les contamos, nos explicaron cómo fueron sus embarazos, sus anécdotas, cómo se enteraron e, incluso, los primeros años de madres inexpertas.
Yo sabía que a los hombres estaban un pelín incómodos. Pero a medida que avanzaba la cena la situación se normalizaba y las curiosidades y recuerdos de años pasados llenaron la noche de momentos inolvidables.

Fue una de las mejores Nochebuenas que recuerdo. Nuestro valorc omunicarles nuestra decisión ser madres lesbianas, de hacer crecer nuestra familia, fue determinante.

Nosotras acabamos la noche más unidas y seguras de nuestra decisión de ser madres y, a la vez, muy arropadas por todos nuestros familiares que quieren conocer a nuestro pequeño en cuanto nazca.

Ahora ya hemos comenzado el proceso con LesMaternity. Tomamos nota de todos y cada uno de los consejos que nos dieron esa noche. Solo nos queda esperar y exprimir esto lo más intensamente posible.

¡Estamos seguras de que en la próxima Nochebuena habrá, mínimo, un bebé más en esa nuestra cena!

Como dicen en las películas, esta historia está basada en un hecho real. ¿La vuestra cómo fue?
¿Cómo se lo dijisteis a la familia? ¿Cómo reaccionaron? ¿Qué os dijeron? Nos encantará leer vuestra experiencias en los comentarios.

¡Feliz Navidad!