40 años del fin de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social

Esta ley, que consideraba a los miembros del colectivo LGTB “enfermos” y “delincuentes”, fue aprobada en 1970 por el régimen franquista para sustituir a la antigua Ley de Vagos y Maleantes, que desde 1933, pretendía controlar a todos aquellos que podían alterar la moral de la sociedad, e incluía, por ejemplo, a los que practicaban la mendicidad, el vandalismo, tráfico de drogas, prostitución o venta de pornografía y también a nuestro colectivo, siendo perseguidos y maltratados. Incluía también la ley un apartado que hablaba de la rehabilitación social, imponiendo internamiento para la reeducación de a persona.

El régimen franquista ni siquiera concebía que existieran lesbianas, aunque vivían con miedo a las represalias incluso en el ámbito familiar.

La modificación de esta ley hace 40 años, derogando el punto que hacía referencia  los homosexuales,  supuso el fin de persecución social de nuestro colectivo. En 1995 la ley fue finalmente derogada.

En España, la Fundación 26 de Diciembre, dedicada a atender a las los mayores LGTB, quienes más sufrieron esta ley (obligados a ser invisibilizados, perseguidos y encarcelados) y que actualmente trabaja para que no se sienten también discriminidadas en su vejez (teniendo  como principal meta la creación de un Centro Residencial Especializado en mayores LGTB, no exclusivo).

Y la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) celebra el 2019 como el año de  “Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria!”

Muchos han sido los avances en los derechos de las personas LGTB en estos 40 años, como la aprobación del matrimonio igualitario, o la ley de identidad de género, pero la lucha continua por la igualdad de derechos.

Que la historia no se repita y que la memoria nos permita seguir luchando por igualdad plena en los derechos.

 

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A las parejas lesbianas nos piden más requisitos para registrar a nuestros hijos

¿Qué te parece el título de este post?  ¿Exagerado? ¿Irreal?

La realidad es ésta:

 

En el registro civil piden más requisitos para registrar a un hijo a una pareja gay que a una hetero.

 

¿Crees que vivimos en una sociedad en la que la homosexualidad está asumida?

¿De verdad la ley nos trata por igual al colectivo LGTB que los heterosexuales?

 

Hace unos meses una pareja de lesbianas, en Denia, se negó a presentar un certificado que les pedían en el registro civil para poder registrar a su hijo.

Ese documento es algo que NO piden a la pareja heterosexual.

 

¿Qué nos piden a las madres lesbianas en el registro civil para inscribir a nuestros hijos?

Las parejas de madres lesbianas debemos entregar un documento que emite la clínica reproductiva, en el que se reconoce que la madre gestante se ha sometido a un procedimiento de reproducción asistida.

Las parejas de madres lesbianas deben estar casadas para poder registrar a sus hijos en el registro civil.

 

¿Y qué pasa con las parejas heterosexuales?

En teoría, las parejas heterosexuales que se han sometido a procedimientos de reproducción asistida también se les debería pedir este documento.

Pero la realidad no es esa.

En la práctica, los hombres no gays acuden a registrar a sus hijos y no necesitan acreditar nada. El Registro Civil da por supuesta la paternidad del que dice, verbalmente, ser el padre.

Increíblemente, no se cuestiona su paternidad y sí nuestra doble maternidad. (Recordad que, además, debemos estar casadas para poder reconocer a nuestros hijos). Un hombre que no sea el padre biológico puede reconocer a un hijo como tal, sin más, sin ningún documento que aportar.

 

¿Por qué a nosotras sí?

El hecho es que la Ley 14/2006 de Técnicas de Reproducción Humana Asistida no nos obliga a presentar dicho certificado. Pero la realidad es que si no lo haces, no puedes registrar a tu hijo.

¿Puede prevalecer la interpretación particular de una persona frente a la textualidad de una Ley?

Lo cierto es que son pocos los funcionarios que no solicitan “el papel”. A nosotras mismas nos pasó en Barcelona. Tuvimos mil complicaciones que os contaremos en otro post.

 

Inscripción telemática

Cuenta una de las madres de Denia que intentó inscribir a su hijo desde el hospital, por vía telemática. Pero le fue imposible porque el sistema no reconocía a dos madres.

Un irritante mensaje le aparecía cada vez que lo intentaba: “caso de exclusión no especificado”.

Exclusión”.

¿Cómo te sentirías si excluyen a tu familia, a tu hijo o a ti, solo porque sois dos madres lesbianas?

 

Nos queda mucho camino a las madres lesbianas y al colectivo LGTB para poder inscribir a nuestros hijos en el registro civil.

Pero seguiremos luchando por nuestra igualdad, por nuestro amor.

 

¿Te has encontrado con una situación similar o conoces a alguien que la haya vivido?
¿Nos la cuentas?

 

 

 

 

 

7 deseos de madres lesbianas para los Reyes Magos

Desde que éramos pequeñas pensábamos que los Reyes Magos podían proporcionarnos todo lo que quisiéramos.

Hoy, las cosas han cambiado.

Pero, de vez en cuando, no viene mal elaborar una lista con aquellas cosas que las parejas lesbianas que queremos ser madres les pediríamos. Son regalos originales, únicos y casi imposibles, pero, ¿por qué no?

 

1.- Cámara de fotos ecográfica

La imagino con aspecto de cámara de fotos réflex, con su objetivo, claro. En las fotos podremos ver a nuestro bebé mientras una de nosotras lo gesta, gracias al método ROPA.
Ver la evolución día tras día, cómo poco a poco va formándose su cuerpo… ¡sería espectacular!

2.- Kit lésbico del amor

Este artículo de nuestra lista es más real. Se trata de un “kit lésbico del amor”, para olvidarnos de los problemas y darnos cariño la una a la otra. Preparamos unos cuantos  lubricantes, vibrador con lengua, perfume con feromonas, unas velas, un antifaz… ¡No habrá quien se aburra en esa habitación!

3.- Un giratiempo

Adelantar o atrasar el tiempo estaría en nuestras  manos, como si fueramos  Harry Potter. Sería maravilloso adelantar el  embarazo hasta el momento en que nazca nuestro bebe, tras habernos asesorado antes. Nueve meses pueden hacerse muy largos cuando llevas tanto tiempo esperando.
¿Adelantamos el reloj un poquito?

 

4.- Una novia

Si, también estaría bien. Una compañera de viaje, de vida, que siempre esté presente. A los Reyes Magos no les va a gustar la idea de raptar a ninguna lesbiana, pero una novia de plástico siempre puede ser una opción.

 

5.- Burbuja de la ausencia

Imagina que estás viendo una película en familia y te apetece disfrutar de un  ratito de amor lésbico con tu pareja.
¡Es el momento de la burbuja de la ausencia!
Se trataría de una burbuja que nos cubrirá a las dos. Incluiría una capa de invisibilidad y un silenciador. Además, también podríamos usarlo en el cine, tomando una copa o vete tú saber dónde.

¡Es perfecto! No hay más preguntas, su señoría.

 

6.- Kamasutra lésbico ilustrado

¡El kamasutra lésbico no puede faltar!

Además de mejorar la diversión sexual entre nosotras, mejoraremos la elasticidad, la actividad física nos dejará una bonita figura y seguro que descubrimos muchos rincones que no conocíamos.
¡El nuevo libro de cabecera!

 

7.- Repelente de personas

Es odioso que te persiga esa ex por toda la discoteca, o ese tío que parece no enterarse de que tu amiga es tu pareja. ¡Soy lesbiana, chaval!

Llega el momento de echar mano del repelente de personas.

Con sólo pulverizar sobre ese/a pesado/a, con discreción, se alejarán de ti ipso facto.
¿Quién no querría uno?

 

Imagina cómo viviríamos con estos 7 maravillosos objetos.

Nuestra vida en pareja sería totalmente diferente, mejorando a nivel personal, sexual y social.

Aún recuerdo que de pequeña solo me traían princesas, mientras jugaba a escondidas con los action man de mis hermanos mayores.

 

¿Qué regalo añadiríais a nuestra lista?

¿Vosotras también hacíais que la Barbie fuera lesbiana y el Ken gay?