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¿Cómo hacer sexo si eres lesbiana?

Un clásico: descubres tu verdadera orientación sexual y te vuelves a sentir perdida en el sexo como una adolescente.

En el sexo no hay clases posibles, pero sí pequeñas orientaciones como las que te vamos a dar ahora. Hoy mismo podrás ponerte en marcha y empezar a redescubrir, con tu compañera, el placer.  ¿Preparada?

Mucha comunicación

¿Te sientes cohibida al ser “nueva” en esto? Házselo saber a tu pareja, seguro que ella lo entenderá. Además, la comunicación en la cama es vital para una buena jornada de sexo.

Por otra parte, nadie nace sabiendo, y que tu compañera esté más adelantada en el tema es una enorme ventaja. ¡No la desperdicies!

Compartir miedos, expectativas y deseos favorecerá la intimidad en vuestra relación. Puede que a ella le pase igual que a ti, y tenga ciertas inseguridades en la cama. ¿Qué hay mejor que superarlas juntas?

 

Juguetes sexuales

Da igual tu orientación sexual o el tipo de relación que hubieras tenido con anterioridad, la base cuando hablamos de sexo es conocer las zonas erógenas, conocer tu cuerpo y sentirte a gusto en él. Por supuesto, no deben faltar las ganas de pasarlo bien y hacer que tu pareja también disfrute.

Los juguetes sexuales son una gran ayuda para la autoexploración, pero no restrinjas su uso a los momentos de soledad. Verás cómo puede ser muy divertido en compañía, y altamente excitante. ¡Subirán unos grados la temperatura!

 

Más allá de la tijereta

La tijereta sería el equivalente a la postura del misionero. Una postura muy extendida, y que conviene alternar con otras para no caer en el aburrimiento en nuestra vida sexual. ¿En qué consiste? Se trata de lo que imaginas…

Importa mucho el roce, por lo que tendréis que situaros de tal modo que vuestros genitales estén en contacto. Estimularéis mutuamente el clítoris sin hacer contacto manual.

 

69, cuchara, columpio…

¡Imaginación al poder! Muchas de las posturas que venías practicando hasta ahora las puedes continuar haciendo. Eso sí, hay una diferencia fundamental: no hay final.

Sí, tal como te lo contamos. En las relaciones sexuales entre hombre y mujer muchas veces se sitúa el objetivo en la penetración y la eyaculación. Una vez sucedida, el hombre necesita un tiempo para recuperarse si quiere continuar la sesión del mismo modo.

Con tu compañera no tendréis ese problema, así que reservad energía porque podéis hacer que los juegos entre las sábanas sean interminables –y que los orgasmos se multipliquen-.

 

Sexo tántrico

Otra diferencia fundamental es que hacer sexo si eres lesbiana implica un mayor uso de las manos, más pausas, más contacto. Es posible que sintáis una mayor compenetración desde el minuto 1, y es que es más fácil que encontréis puntos en común en la manera de obtener placer sexual.

Palabras, caricias, miradas, tacto… Llévalos a su máxima potencia. Vas a descubrir un mundo de sentidos que hasta ahora, quizás, veías vetado a los preliminares.

Si se habla del sexo tántrico como tendencia, ¡es por algo! Se trata de vivir el momento de forma plena. Cada caricia adquiere relevancia, el sexo adquiere una dimensión espiritual, va más allá de lo físico.

 

¿Hacer sexo si eres lesbiana? ¡Manos a la obra!

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¿Existe el radar gay?

Siempre se ha hablado de la existencia de un radar gay, es decir, un instinto entre personas homosexuales para reconocer a otras personas de su misma condición sexual.

¿Mito o realidad? ¿Tú qué opinas?

Algunas personas homosexuales aciertan siempre la identidad sexual de sus semejantes; otras personas no consiguen acertar nunca. ¿Tienen averiado el radar?

Por cierto, ¿sabías que también se le conoce con el nombre de gaydar?

Analizamos esta leyenda urbana (o no) en las siguientes líneas.

 

 

El radar gay es intrínseco a las personas

Según un estudio realizado por la Universidad de Washington, existe el radar gay.

En él, las personas visionaban la imagen de la cara de otra persona. Sólo las caras, sin complementos (barba, piercing, etc) y sin peinado. No querían que estos elementos influyeran en su precepción. Además, las imágenes las proyectaron en blanco y negro y durante menos de 1 segundo.

El resultado es que había más aciertos que fallos, sobre todo en las mujeres.

Se acertó en un 65% con los rostros de lesbianas y en un 61% con el de gays.

¿Podemos concluir que existe el radar gay es una realidad?

 

 

¿El radar gay es una leyenda urbana?

En el Departamento de Psicología de la Universidad de Wisconsin, Estados Unidos, se llevó a cabo otro estudio sobre la existencia del radar gay.

Se crearon 3 grupos y se les informó de los gustos y preferencias de las personas que debían analizar (si les gustaba la moda, los coches o se arreglaban más o menos):

  • A uno se les dijo que el “gaydar” existe realmente.
  • Al segundo se les informó de que era un estereotipo más.
  • Al tercero no se le dijo nada.

Los resultados que se mostraron es que se etiquetó como “gays” a aquellos hombres cuyas preferencias tenían que ver con atributos afeminados.

La conclusión obtenida fue que el uso de este supuesto radar se basa en los estereotipos de la sociedad, lo cual es bastante negativo para el ser humano.

Los investigadores afirman que los estereotipos llevan a prejuicios y estos pueden justificar la discriminación y la opresión.

 

 

¿Radar gay o intuición?

En realidad, no hablamos de un radar que clasifique a las personas. Es más bien intuición.

Nuestras experiencias vividas hacen que tengamos creados unos estereotipos de las personas.

Nos conocemos tanto entre lesbianas que, mayoritariamente, sabemos nuestros gustos, cómo visten, sus actitudes… y eso hace que los diferenciemos de las personas heterosexuales.

Pero estos estereotipos, no siempre son ciertos. Ni todos los gays visten de rosa, ni todas las lesbianas llevan camisa de cuadros.

De hecho, es cada vez más difícil identificar la condición sexual de una persona en las ciudades debido a la libertad con la que se vive en la sociedad actual.

 

 

Si el radar gay fuese un producto físico, ¿cómo sería?

Imaginemos que existiese el radar gay “a la venta en su punto de venta habitual”. ¿Cómo te lo imaginas?

Nosotras creemos que sería muy discreto, unas gafas de uso diario, normales, sin nada que destacar a simple vista. Sin embargo, el usuario vería la identidad sexual de las personas de su alrededor, ya que se iluminaría la silueta de la persona. Según el color, encontraríamos a gays, lesbianas, bisexuales…

Ligar sería mucho más fácil, ¿no crees?

E incluso, yendo un poco más allá, podríamos saber que busca cada persona, aunque ir por la calle parecería un juego de realidad virtual, ¿te imaginas? ¡Sería como vivir dentro de una app de contactos!

Y tú, ¿crees que existe el radar gay? ¿Aciertas siempre o eres de las que nunca da una?